Reflexion:

 

¿Esperas o te arriesgas?

En la cara de los personajes del Evangelio de hoy podríamos poner rostros muy cercanos a nosotros, aquellos que durante este tiempo han cargado la camilla de otros y han buscado el hueco necesario para ayudar, para salvar, para sanar… puede que el rostro que esté en uno de ellos sea el que ves en el espejo cada mañana. Algunos no sólo no vieron esos rostros, sino que quisieron taparlos para que no se acercaran, no transmitieran, no sabemos si el virus o la vergüenza ante la pasividad de otros.

Desde siempre la palabra “derecho” se ha pronunciado muy rápido, pero sin la palabra “deber” a su lado, el significado puede quedarse en lo que es recto, el antónimo de torcido, pero no la posibilidad de cada ser humano de tener una vida digna. No podemos separar el derecho del deber, si creemos que tenemos todos los derechos y que los deberes son para los otros pronto nos daremos de frente contra un muro de hormigón llamado libertad,

II SEMANA DE ADVIENTO

seremos esclavos de nosotros mismos y de nuestra ignorancia.

Sigue habiendo muchos en nuestro mundo y no muy lejos de nosotros, que tienen muchos deberes, pero pocos derechos, que siguen recorriendo caminos interminables para poder vivir con lo necesario, con paz, libertad, para encontrar un trabajo con el que mantener a su familia, una formación para realizar tareas imprescindibles para el resto de su comunidad… pero no son bien vistos. Sigue habiendo muchos que creen que su pensamiento es el bueno y levantando una bandera bien grande que pone libertad, le cortan los caminos a los que piensan diferente, buscan otras posibilidades, otras opciones, porque entienden la libertad como la suya.

¿Vas a esperar a que otros hagan posibles tus derechos o vas a cumplir con tus deberes? ¿Te arriesgas a buscar soluciones a los problemas o simplemente protestas porque existen? ¿Qué quieres conseguir?

 

   !QUE EL SEÑOR LES BENDIGA¡        

     

 

 

 

 

 

 

 

 

Reflexion:

 

"Id a las ovejas descarriadas de Israel"

En este Evangelio vemos cómo Jesús pasa por el mundo curando enfermedades, sanando las heridas, perdonando los pecados… pasa por nuestra vida curándonos constantemente. Hoy el Señor nos mira, nos ve extenuados y abandonados como el pueblo de Israel.

Hoy el Señor tiene compasión de nosotros y quiere curarnos de nuestra frialdad para con los más pobres, de nuestra indiferencia y lejanía de Dios. Nos cura y nos manda también a sanar a los demás. “Id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el Reino de Dios está cerca. Curad enfermedades…” ¿Quiénes son las ovejas descarriadas?

Aquellos que no conocen a Dios y los que, aun conociéndole, no le aman y prefieren realizar sus proyectos sin Él. Ésta es

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nuestra mies, un mundo herido por el consumismo, por la autorreferencialidad y el egoísmo. A esto nos llama el Señor de la mies, a ser sus manos que acarician rostros de dolor, a ser sus pies que se gastan en tierras devastadas por la guerra, a ser su corazón que ora incesantemente por la paz, y a ser su persona que anuncia que el Reino ya está en y con nosotros.

El Señor también nos llama a dar gratuitamente lo que hemos recibido de Él. A donarnos sin reservas ni excusas. Día tras día nos pide Dios esta entrega generosa que tanto necesita nuestro mundo. Ser cristianos hoy significa arriesgarse para anunciar la Buena Noticia, sabiendo que muchos no acogerán nuestras palabras, que se revelarán contra nuestras acciones, y nos perseguirán por no seguir los pasos de una sociedad que cada vez se aleja más de Dios.

 

   !QUE EL SEÑOR LES BENDIGA¡        

     

 

 

 

 

 

 

 

 

Reflexion:

 

"Que os suceda conforme a vuestra fe"

Hay un grito insistente en nuestras vidas cuando nos dirigimos a Dios, similar al grito de los ciegos del evangelio de hoy: Ten compasión de nosotros, Hijo de David. En esta petición de súplica dirigida a Jesús hay un reconocimiento del Mesías, venido de la casa de David. Hay una confesión de fe.

Pero Jesús le centra aún más en el contenido de su fe con la pregunta ¿Creéis que puedo hacerlo? Jesús devuelve con una pregunta la oración de súplica, para que la súplica se convierta en un acto de fe de mayor profundidad. Se dirige a la hondura de su fe. No debe ser una súplica gratuita o acostumbrada a pedir cosas a Dios. Al contrario, debe ser profunda y siempre renovada, donde la fe tiene que jugar su peso. De alguna manera es una pregunta que implica el poder de Jesús, que se podría formular de otra manera: ¿Reconoces en mi

 

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palabra, en mis gestos el poder liberador que viene de Dios?

Es llamativo la contestación de Jesús: Que os suceda conforme a vuestra fe. En ocasiones limitamos nuestros actos de fe en el encendido de una velita, por ejemplo, pero sin preguntarnos qué contenido tiene nuestra fe, que compromiso adquiero una vez sea liberado de mis cadenas, cuál es la esperanza que me sostiene para caminar siempre al lado de Dios. Nos autoconvencemos de la no existencia de Dios, porque Dios no ha escuchado nuestras súplicas. Y dejamos de creer en la fuerza y la bondad de Dios porque no hemos visto ningún cambio. Quizás cambio no sucedió en tu realidad, en tu entorno, quizás el cambio sucedió en ti; de alguna manera, hubo un momento en el que tuviste necesidad de Dios. Lo expresaste quizás superficialmente, pero nació en ti esa necesidad.

 

 

   !QUE EL SEÑOR LES BENDIGA¡        

      

 

 

 

 

 

 

 

Reflexion:

 

"Soplaron los vientos, cayó la lluvia pero la casa no se hundió"

También del terreno de la confianza hay que pasar de las palabras a las obras. No basta con decir que confiamos en el Señor e ir por un camino distinto al que él nos señala. Confiar en Jesús es estar seguros de que la senda que él nos indica lleva a la alegría, a la esperanza, a la felicidad que nos promete… y transitar por ella. Confiar en el Señor es estar seguros de que la senda del amor, del perdón, de la limpieza de corazón, de la pobreza de espíritu, de la justicia… nos lleva y nos hace experimentar esa vida y vida en abundancia que nos promete. También en el ancho campo de la confianza no vale sólo

 

 

 

 

 

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decir: “Señor, Señor… sino cumplir la voluntad de mi Padre”, bien expresada y vivida por Cristo Jesús. Es la mejor manera de que nuestra casa, nuestra persona, se mantenga en pie y no se derrumbe ante fuertes vientos que la puedan azotar.

 

 

   !QUE EL SEÑOR LES BENDIGA¡        

      

 

 

 

 

 

 

 

Reflexion:

 

“Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los ponían a sus pies, y él los curaba”

Mateo sitúa a Jesús en el monte. La gente acude a él con sus situaciones de sufrimiento y dolor. Es la manifestación de cómo se ha escuchado su palabra invitando a ir a él. “Venid a mí los que estáis cansados y agobiados”. Con frecuencia nos sentíamos tan agobiados que no podemos ver más allá del dolor y los problemas que nos asedian. Esta situación por la que atraviesa toda la humanidad en nuestros días. ¿A quién acudir? Las palabras alentadoras de Isaías, se reflejan en este subir la gente al monte, al encuentro de Jesús y dejar ante él, a sus pies, todo lo que le aflige. “Y él los curaba.” El gesto de colocar a sus pies es elocuente. No hace falta decir nada. Es suficiente ponerse ante él colocando la propia realidad, en la certeza de ser mirados con benevolencia por parte suya.

Una mirada compasiva, que va siempre más allá. Es la compasión solidaria, que experimenta en sí mismo todo el

 

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dolor colocado en su presencia. “Siento compasión de la gente, porque llevan tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayuna, no sea que desfallezca en el camino.” En esta voluntad salvífica, no quiere actuar solo. Puede hacerlo, pero no quiere. El desea involucrar a todos los que estén dispuestos a colaborar: ¿Cuántos panes tenéis? Le dicen lo que tienen. Pareciera imposible atender tanta necesidad con lo poco que tienen, sin embargo, Jesús va más allá. Él estaba sentado y manda sentar también a la gente. Nos coloca en su mismo plano. Nos eleva, levanta e introduce en aquello que ha señalado Isaías.

Conviene tomar en cuenta el modo de proceder de Jesús: da gracias, los parte y los va dando a los discípulos y los discípulos a la gente. Unido, pues, a cada ser humano, Jesús hace posible que cada uno tome conciencia de cómo puede y debe colaborar con Dios en la realización de aquello que él tiene pensado en favor de todos los pueblos.

 

   !QUE EL SEÑOR LES BENDIGA¡        

      

 

 

 

 

 

 

  

---------------------------ARCHIVIDO DE REFLEXIONES (2020)-----------------------------

 

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In the beginning was the Word, and the Word was with God, and the Word was God. He was with God in the beginning - John 1:1-2 NIV